miércoles, 24 de octubre de 2012

LA VANGUARDIA ARTISTICA Y CONTEMPORANEA

VANGUARDIAS ARTISTICAS Y CONTEMPORANEAS.
 
Los miembros de estas vanguardias se constituyen en grupos que se afanan en mostrar su independencia y rebeldía frente al arte oficial, muy valorado por una burguesía muy conservadora y desconfiada ante cualquier novedad artística.
Quieren aprovechar los descubrimientos científicos y aplicarlos a su arte. Por ejmplo:
  • Los fauvistas llevarán hasta las últimas consecuencias las teorías científicas sobre el color que los impresionistas habías iniciado.
  • El Cubismo a partir d ela teoría de la relatividad llegó al descubrimiento de la "cuarta dimensión".
  • El expresionismo incorpora rasgos de culturas primitivas, más conocidas gracias a la etnología.
  • Los surrealistas parten de las teorías del psicoanálisis para reproducir imágenes de sueños y del subconsciente.
  • Todos en general aprovechan los nuevos materiales y las técnicas para usarlos.
Se establece una nueva relación arte-sociedad.
Las vanguardias evolucionan mñas rápidamente que la comprensión del público. Esto y el hecho de necesitar una preparación previa para decodificar los mensajes que los artistas mandan a través de sus obras, crea un abismo entre el pintor y la mayor parte d ela población que no entiende sus obras.
Ya no son los gremios ni las academias los que rigen el destino de l artista. Ahora se regulan por la oferta y la demanda; un sistema que gira entorno a los marchantes, las galerías, los coleccionistas y los críticos.
 CONTEMPORANEAS.
 
 LAS VANGUARDIAS EN EL ARTE CONTEMPORÁNEO. El arte que se desarrolló posterior a los años cincuenta es un arte neoexpresionista que, entre otras cosas, replantea los elementos expresivos tradicionales a través de la valorización del material utilizado como base de la cualidad expresiva de la obra; esto es, la revalorización de lo matérico tomado por algunos artistas en las décadas de los sesenta y setenta y replanteado en la década de los ochenta. En las décadas de los sesenta y los setenta nos encontramos con un conjunto de resoluciones imaginarias y de contradicciones reales en donde la obra, elemento único, simbólico y visionario entra en conflicto con lo nuevo y lo antiguo, lo cultural y lo económico, entre la imagen y el símbolo. Se puede decir que éstas dos décadas son de afirmación y revalorización: de un arte gestual y sígnico (que debe sus antecedentes al automatismo de los Surrealistas y al descubrimiento de las grafías y pictografías extremo orientales); de una pintura matérica; de la inclusión del objeto de uso común y del material de desecho; de síntesis entre lo visual y lo ideológico y, por último, de armonizaciones de texturas, de particulares efectos cromáticos. Desear que cada período encarne un sólo estilo artístico o una manera de ver la realidad es no entender lo tensa y contradictoria que siempre ha sido la modernidad. Sea que elija un cierto gradualismo para que se la acepte, como en Chile, o bien, porque un dejo de anacronismo-lo viejo junto a lo nuevo-le es consustancial. Entonces resulta plausible, el cuestionamiento a nuestro estado de arte regional, cargado de un sincretismo prehispánico, donde aún nos persigue la grafología atacameña, que tanta sombra nos ha regalado

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